Mostrando entradas con la etiqueta orugas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta orugas. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de abril de 2011

Basuritas: increíbles animalitos.


Basurita, una especie de oruga que construye una estructura que carga sobre sí.

Hasta el día de hoy no se que nombre tienen, nadie parecía haberlos visto antes. Ahora que estuve de viaje por Veracruz tuve oportunidad de volver a ver a estas fascinantes criaturas a las cuales quizá no hubiera volteado a ver nunca si no es porque el año pasado en una visita a mi familia mi madre me llamo la atención sobre ellos. Me dijo: -Mira, esas basuritas andan caminando por todos lados, yo todos los días barro algunas de ellas.

Desde ese día comencé a prestarle mayor atención a lo que rodeaba y descubrí que había muchos de ellos, que eran gusanitos y tenían hábitos bastante curiosos. A falta de otro nombre -y de verdad que estuve preguntando bastante- les llamaré por el nombre de "basuritas". Ojalá alguien me pudiera ilustrar al respecto diciéndome porque nombres son conocidos estos animalitos.


Basuritas subiendo por una pared para instalar el capullo.

Las basuritas son una especie de orugas pequeñas de apenas un centímetro o centímetro y medio, sus pequeñas cabezas apenas se asoman debajo de una enorme construcción que llevan a cuestas como un caracol, aunque a mi me recordaban más al castillo de aquella conocida película japonesa animada de Hayao Miyazaki, "El Castillo Vagabundo". Es impresionante ver como estos pequeños seres cargan a cuestas estas estructuras con bastante trabajo, bamboleándose de un lado a otro, ¡y no solo eso!, sino que ademas parece que su misión principal es encontrar una pared, un árbol o una planta suficientemente alta como para instalarse. Al parecer tenemos en México nuestros propios Castillos Vagabundos pero en miniatura :)

Desconozco en que se conviertan estos animalitos, me imagino que en una especie de palomita, mariposa o polilla, no lo se, no hay mucho que sepa al respecto y ni siquiera las personas de la zona parecían haber reparado en ellas antes. Lo cierto es que a pesar de su apariencia frágil logran llegar a los techos de las casas, los marcos de las puertas o las partes altas de los arboles y ahí se instalan colgándose de un delgado pero resistente hilo del cual finalmente pende el capullo. Todo un logro admirable de ingeniería de la naturaleza. Si logro obtener más información de estas asombrosas criaturas prometo actualizar esta publicación.

Van a decir que estoy mariguano, pero se me ocurrió que estos animalitos eran una buena representación de nosotros mismos cuando cargamos con muchos problemas, cuando no soltamos cosas que nos hacen daño, y de pronto, se meten en su capullo y salen libres, dejando atrás toda esa carga.


Capullo colgando de un delicado y resistente filamento.

Luego de estarlas observando durante días y tomar varias fotografías quise dibujarlas en la libreta que hizo favor de regalarme Nelly en mi cumpleaños para poder entender mejor como estaban construidos esta especie de capullos vagabundos, en el primer dibujo intento realizar una primera aproximación a como lucen estos animales pero en realidad la parte de contacto de las patas con el piso es muy pequeña, casi todo el cuerpo permanece dentro del capullo mientras que todo el peso y el movimiento queda a cargo de unos cuantos pares de patas.

Luego de acabar el primer dibujo no se me ocurrió otra manera de representar la relación de las dimensiones con la resistencia de algún animal más grande y solo se me ocurrió dibujar elefantes tirando un carro de feria. Ojalá les gusten.


Niña... miss you so much... :(

martes, 22 de marzo de 2011

El mundo desde una caja oscura.

Niña de uno de los puestos que rodeaban al local,
siempre estaba asomandose y nos sonreía con sus ojos brillantes.


Hasta hace dos semanas, estuve trabajando en la remodelación de un local para restaurante, invitado por mi compañero de Ebanistería en Artesanías, Paco Padilla. Resultó ser toda una experiencia.
Muchas veces me quedé solo en ese local lijando, raspando, resanando, etc., era como estar en una caja oscura pues la luz del exterior siempre resultaba más brillante. Trabajando podía escuchar el ruido de la calle, la conversación de las personas, podía aspirar el olor de la comida de los puestos de alrededor, a veces todo se quedaba en silencio.
A veces me perdía en mis pensamientos durante horas, ya que el trabajo repetitivo me lo permitía, podía pasar 5 o 6 horas sin que yo estuviera conciente de estar ahí. Otras veces en cambio, aprendí a ver milagros donde parecía que no podrían ocurrir. Aquí les comparto algunas imágenes tomadas dentro del local.





Cuando llegué a trabajar al local me percaté que había varias crisalidas vacías de la estanción anterior, a pesar del tiempo, el aire y los elementos continuaban pegadas en su posición original.
A los pocos días comenzaron a aparecer gusanos a los que muchas personas conocen como "azotadores" andaban entre las cortinas del local, en el techo y las paredes, incluso Paco me hizo notar que una de ellas ya se había instalado en una estructura de madera que él había armado apenas un día atrás, y la oruga ya se disponía a construir su crisálida.



Otras veces, en horas determinadas del día, en específico en unos cuantos minutos, entraban al local por las rendijas todo tipo de rayos de luz que lo mismo formaban bandas de colores, que chispas o un movimientos de figuras geométricas en el techo. Alucinante, sí. ¿Una perdida de tiempo? Quizás. Quizás no. Sucedían cada día a una hora determinada sin que nadie los notara. Quize abrir más mis ojos y llenarme de maravillas.



Saliendo del local caminaba hacia la glorieta de Insurgentes cansado y cubierto de aserrín. El mundo seguía ahí con sus problemas y alegrías, con gente que iba y venía. Había un hombre con una cartulina llamando a Jesús para que entrara en su corazón. No se si lo habían mandado o estaba ahí por iniciativa propia, pero más que esperar a Jesús parecía estar esperando que otros más se unieran a su plegaria.
Me hizo recordar a las orugas y a las crisalidas. A nuestra necesidad de cambiar, de terminar fases en nuestra vida y movernos a otro estado, a ese algo que nos lleva a buscar dentro de nosotros lo que realmente somos, en lo que nos queremos convertir.
Yo sigo buscando. Sigo cambiando. Sigo sorprendiendome cada día. Las orugas duermen, pero pronto volarán.


Saludos a Paco Padilla, espero que termines pronto tu trabajo y tengas oportunidad de descansar y relajarte. Gracias por la experiencia y por las enseñanzas.
Saludos también a Alberto Hernández de Texcoco, a quien me dio mucho gusto conocer la semana pasada. Le tuve que tomar una fotografía para ver si era real, era demasiado bueno encontrar a una persona así, con tantas ganas de compartir, con muchos sueños y con un espíritu libre. Ojalá pronto podámos hacer algún proyecto juntos, te mando un abrazo.